El bordado tiene ese algo de magia: con una aguja, un hilo y un poco de paciencia, transformás una tela lisa en una obra propia. Si te da un poco de miedo arrancar, quedate tranquila: con cuatro puntos básicos ya podés hacer tus primeros diseños.
Punto atrás
Es el más usado para hacer líneas y contornos. Se trabaja de a puntadas cortas, siempre volviendo hacia el punto anterior, y da un trazo continuo y prolijo.
Punto cadena
Ideal para líneas más decorativas o para rellenar formas. Cada puntada envuelve a la anterior, formando una especie de cadenita.
Nudo francés
El punto estrella de muchos diseños: se usa para simular flores, texturas o pequeños detalles con volumen.
Con estos tres puntos y un kit de bordado con bastidor, aguja e hilos, ya tenés todo lo necesario para tu primer proyecto. Empezá por un diseño chico, no hay apuro: el bordado se disfruta puntada a puntada.
