Parece contradictorio: "perder tiempo" en algo creativo para después concentrarte mejor en el trabajo. Pero cada vez hay más evidencia de que el cerebro necesita esos descansos activos para rendir mejor en las tareas que sí requieren foco.

El cerebro necesita pausas para sostener el foco

La atención sostenida tiene un límite: sin pausas, la productividad cae aunque sigas frente a la pantalla. Sobre todo para nosotras, las mentes creativas, que tenemos 15 mil cosas dando vueltas al mismo tiempo.

Cambiar de tarea "resetea" la mente

Pasar de una tarea analítica a una manual, aunque sea por 10 minutos, le da al cerebro el descanso que necesita para volver con más claridad.

Sumala como parte de tu rutina, no como premio

En vez de verla como algo que "te ganás" al terminar todo, probá ubicarla a mitad de la jornada como parte de tu método de trabajo. En tu pausa de almuerzo por ejemplo, podés tener un cuadernito y hacer garabatos, escribir un poema, cualquier cosa que despierte tu lado creativo del cerebro!

Una rutina creativa no te resta productividad: te la devuelve multiplicada.