La acuarela tiene fama de ser una técnica difícil, pero la verdad es que con algunos conceptos básicos podés empezar a disfrutarla desde el primer intento. La clave está en soltar el control y dejar que el agua haga parte del trabajo.
Técnica húmedo sobre húmedo
Mojá el papel antes de aplicar el color: vas a lograr esos degradados suaves y difuminados tan característicos de la acuarela.
Técnica húmedo sobre seco
Ideal para detalles y contornos definidos: pintás directamente sobre el papel seco, con más control sobre dónde va el color.
Jugá con la cantidad de agua
Más agua, colores más suaves y transparentes. Menos agua, colores más intensos y saturados. Con solo variar esta proporción ya tenés infinitas posibilidades.
Arrancá con manchas libres antes de buscar un dibujo "perfecto": la acuarela premia la exploración, no la perfección.
